Qué es el estado adaptativo en Flujo Conducido

Habías pensado pasar una tarde tranquila en casa. Llevas una semana larga y te apetece descansar. Pero alguien propone salir y, antes de mirar cómo estás, dices que sí.

Después buscas la ropa, te preparas y empiezas a sentirte molesto. No tenías ganas de ir, pero tampoco querías que la otra persona pensara que nunca te apuntas a nada.

En Flujo Conducido llamo semiautomático adaptativo al estado en el que te acomodas a lo que crees que otros esperan de ti, sin darte cuenta del todo de cuánto está influyendo eso en tu decisión.

Cuándo te acomodas sin preguntarte qué quieres

A veces eliges un plan que le gusta más a tu pareja o ayudas a un amigo aunque tengas otras cosas pendientes. Compartir la vida también incluye ceder y tener en cuenta a los demás.

La dificultad aparece cuando esa disposición te sale casi sola. Dices que sí para evitar una mala cara, escondes una preferencia o cambias de opinión al notar que la tuya no gusta.

Quizá al principio apenas lo notas. Después llega el cansancio, la molestia o la sensación de que siempre acabas haciendo lo que otros quieren. En FC me interesa mirar qué ocurre antes de ese malestar: en qué momento dejaste de contar contigo al decidir.

Los cuatro subestados del adaptativo

Dentro de FC distingo cuatro formas de ese ajuste. Pueden parecerse desde fuera, pero lo que buscas al acomodarte cambia.

Complaciente

Aceptas antes de valorar si quieres o puedes.

Un compañero te pide que cubras una parte de su trabajo. Ya tienes bastante con lo tuyo, pero dices que sí enseguida. Luego te quedas más tiempo y te enfadas porque nadie parece darse cuenta de lo cargado que vas.

Aquí conviene mirar si aceptaste porque querías ayudar y podías hacerlo, o porque te costaba soportar la posibilidad de que se molestara. El complaciente aparece cuando evitar esa incomodidad decide por ti.

Dependiente

Necesitas que otra persona confirme tu elección para sentirte seguro con ella.

Te pruebas una camiseta que te gusta. Preguntas a tu pareja cómo te queda y su respuesta es poco entusiasta. Aunque hace un momento estabas a gusto, empiezas a dudar y vuelves a preguntarle. Te cuesta decidir mientras no recibes su aprobación.

Pedir una opinión puede ayudarte. En este subestado, lo que miramos es cuánto depende tu decisión de esa confirmación, incluso cuando ya sabes qué prefieres tú.

Perfeccionista

Te exiges que las cosas estén a la altura de lo que crees que otros esperan.

Vienen unos amigos a cenar. La casa está recogida y la comida preparada, pero sigues limpiando, cambiando cosas de sitio y preocupándote por lo que puedan pensar. Acabas agotado antes de que lleguen.

Quizá disfrutas preparando la casa y cuidando los detalles. El perfeccionista adaptativo aparece cuando el criterio de que ya es suficiente queda en manos de una aprobación que intentas anticipar.

Camaleónico

Cambias lo que expresas según quién esté contigo, hasta perder de vista tu propia opinión.

Con unos amigos dices que te encanta salir los sábados. Con otros, que prefieres quedarte en casa y no entiendes a quienes necesitan salir siempre. En cada grupo te acomodas a lo que parece encajar mejor.

Puedes disfrutar de planes distintos y cambiar de opinión. Aquí miramos cuándo expresas algo para pertenecer al grupo sin comprobar si de verdad representa lo que piensas o quieres.

Qué tienen en común

En el complaciente aceptas para evitar molestar. En el dependiente buscas confirmación para decidir. En el perfeccionista intentas cumplir expectativas ajenas. En el camaleónico ajustas lo que expresas para encajar.

Puede que la otra persona ni siquiera te haya pedido ese esfuerzo. A veces basta con lo que supones que pensará si dices que no, eliges otra cosa o muestras una opinión distinta.

También puede haber presión real. Reconocer tu respuesta incluye mirar cómo te trata el otro, además de lo que tú esperas de él.

Cómo empezar a contar contigo

Vuelve al plan de la primera escena. Antes de confirmar, puedes mirar si tienes ganas, si necesitas descansar y si existe una opción que te resulte cómoda. Quizá quieres ir un rato, proponer otro día o quedarte en casa.

Puedes acabar eligiendo el mismo plan. La diferencia es que has tenido en cuenta lo que te pasa a ti.

En FC, reconocer el adaptativo permite encontrar esos momentos en los que buscas encajar y dejas tus necesidades fuera de la decisión. Puedes empezar por algo pequeño: la próxima vez que te pidan una respuesta, date tiempo para comprobar qué quieres y qué puedes ofrecer.

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